jueves, 9 de marzo de 2017

CANCIONES QUE VINIERON DE AMERICA


Son las canciones de mi adolescencia, Te recuerdo A
manda, la calle mojada,..; Levántate y mira la montaña, Victor Jara, Violeta Parra, Jorge Cafrune, Mercedes Sosa cantando: Gracias a la vida...

Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao.
Si a mi me gusta que suenen
¿pa qué los quiero engrasaos?

No necesito silencio,
ya no tengo en que pensar.
Tenía, pero hace tiempo,
ahora ya no pienso más.
Atahualpa Yupanqui
Y Chabuca Granda: ...airosa caminaba la Flor de la canela...; y Mª Dolores Pradera y sus gemelos: ...tu saludas tocando el ala de tu sombrero...; y Chavela Vargas con su Macorina.
Y el río:
Tu que puedes, vuélvete,
me dijo el río llorando,
los cerros que tanto quieres
allí te están esperando.

¡Ay, de mi llorona!Puedes escuchar "Te doy una canción" de Silvio Rodríguez:

martes, 13 de septiembre de 2016

Modos de guisar la berenjena

El silbo vulnerado




Tres cosas me tienen preso 

de amores el corazón,


la bella Inés, el jamón


y berenjenas con queso





          No recuerdo cuándo aprendí estos versos de  Baltasar del Alcázar pero siempre me han hecho gracia porque a mí las berenjenas eran de las hortalizas que menos me gustaban. Excepto las que aliñan por la zona de Almagro, encurtido delicioso donde los haya, yo prefería los calabacines, los pimientos (uuummhh), los guisantes, los tomates, los pepinos, y un largo etcétera; si nos metemos con los tubérculos: zanahorias, rabanetas, nabos,... ; o con las verduras: acelgas, borrajas (exquisitas y propias de mi tierra de nacimiento), lechugas, escarolas, coles, coliflores, .... Hasta que descubrí las berenjenas rellenas de carne y gratinadas al horno: bocatti di cardinali.
          Y hete aquí que estudiando canciones sefardíes descubro una preciosa que habla de los siete modos de guisar la berenjena:


Siete modos de guisados
se guisá la merenjena
la primera de la guisá
es la vava de Elena
ya la hace bocaditos
y la mete´n una cena
esta comida la llaman
comida de merenjena

A mi tio, Cerasi
que le agrada beber vino:
con el vino, vino, vino
mucho y bien a él vino

La segunda que la guisa
es la mujer del Shamas
la cavaca por arientro
y la hinchi d´aromat
esta comida la llaman
la comida la dolmá

La tracerá que la guisa
es mi prima Ester de Chiote:
la cavaca por arientro
y la hinchi dárroz moti
esta comida la llaman
la comida la alomondrote.

La alburnia es saborida
en color y en golor
ven haremos una cena
mos gozaremos los dos
antes que venga el gosano
y le quite la sabor

En las mesas de la fiestas
siempre brilla el jandrajo
ya l´hacemos pastelicos,
ellos brillan en los platos
asperando a ser servidos
con los güevos jaminados.

La salata maljasina
es pastosa y saborida,
mi vecina la prepara
con mucho aceite de oliva,
estos platos acompañan
a los rostros de gallinas.

La setena que la guise
es mejor y más janina
la prepara Filisti,
la hijà de la vècina
ya la mete en el forno
de cabeza à la cocina
con aceite y con pimienta
ya la llama: una meyína.

Tres cosas me tienen preso

de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón
y berenjenas con queso




          Hasta que encontré La cantiga de las merenjenas y gracias a Elena Romero descubrí que los sefardíes tenían treinta y cinco modos de guisar las berenjenas.





domingo, 12 de junio de 2016

La voz como memoria de un pueblo. Canciones sefardíes.

Carmen Orte cantando el
Romance de las quejas de doña Urraca.

          Nos vemos el sábado en Almagro (Ciudad Real) en uno de sus hermosos patios y cantaremos canciones sefardíes dentro de esta Ruta guiada de patios.
           Encantada de regresar a esa preciosa ciudad.

     

martes, 8 de marzo de 2016

Día de la Mujer

         Hoy nos vemos en Higuera de Vargas (Badajoz). Muchas gracias al Ayuntamiento.


Carmen Orte cantando La Serrana de la Vera.
Foto Ana Holguín.

viernes, 4 de marzo de 2016

La voz como memoria de un pueblo II


         
                            Nos vemos mañana en Malpartida de Cáceres, visitaremos el Museo Vostell Malpartida y  acompañaremos  a estas  personas  maravillosas que  saben disfrutar de  la vida.
                            Muchas gracias a ASEXTRAS.

jueves, 29 de octubre de 2015

La música callada

La zanfona y Carmen Orte en Recitaaciegas.
 Foto Isabel Sánchez Fernández







          Hace dos años estuve en Salamanca, tocando la zanfona y cantando en la Plaza Mayor y en los aledaños de la catedral. Participaba en Recitaaciegas, un evento que reunía a músicos, actores y estudiosos en torno a los ciegos y los romances. E inevitáblemente mi cabeza se llenó de Fray Luis de Leon y de Francisco Salinas.
          Fray Luis y su maravilloso poema Oda a Francisco Salinas:



El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada. 


A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida. 


Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora. 


Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera. 


Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado. 


Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía. 


Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente. 


¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido! 


A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro. 


¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!


          En mi cabeza este poema conecta con el Cántico espiritual, en el que San Juan de la Cruz habla de " la música callada" y en Salamanca se dieron cita todos ellos, nos juntamos los cuatro en esa aula maravillosa donde daba clase Fray Luis, y en esa Plaza Mayor. 
          Allí tocamos y cantamos los copleros ciegos esa tarde y Salinas nos contemplaba. Me hubiera gustado conocerlo. Excepcional músico, ciego desde los 10 años, fue también un gran folklorista pues en su obra De musica libri septem puso como ejemplos musicales muchas cancioncillas y cantinelas de su época que nos han llegado gracias a ello conservadas como los insectos en el ámbar: perfectas, casi translúcidas, diciéndome "cántame, tócame, te deleitaré,...", manteniendo toda su frescura.
          Y entre ellas la que más me extasía:

Aunque soy morenica y prieta
a mí qué se me da
que amor tengo 
que me servirá.

Y en agosto volví a cantar esta maravillosa canción mientras Luis Felipe recitaba los versos de Fray Luis en el XIV Festival de Poesía del Moncayo, en el Monasterio de Veruela. Maravilloso. El alma se serena.

https://youtu.be/B1IyIV9AhO8

martes, 16 de junio de 2015

TENER CLASE

Andaba yo reflexionando un sábado después de tocar la zanfona en la plaza de san Mateo de Cáceres acerca de unos sentimientos y sensaciones que me habían surgido tras tres horas observando cuando de repente me encontré con este maravilloso texto de Manuel Vicent: TENER CLASE y ante la imposibilidad de mejorarlo, opté por compartirlo.



No depende de la posición social, ni de la educación recibida en un colegio elitista, ni del éxito que se haya alcanzado en la vida. Tener clase es un don enigmático que la naturaleza otorga a ciertas personas sin que en ello intervenga su inteligencia, el dinero ni la edad. Se trata de una secreta seducción que emiten algunos individuos a través de su forma natural de ser y de estar, sin que puedan hacer nada por evitarlo. Este don pegado a la piel es mucho más fascinante que el propio talento. Aunque tener clase no desdeña la nobleza física como un regalo añadido, su atractivo principal se deriva de la belleza moral, que desde el interior del individuo determina cada uno de sus actos. La sociedad está llena de este tipo de seres privilegiados. Tanto si es un campesino analfabeto o un artista famoso, carpintero o científico eminente, fontanero, funcionaria, profesora, arqueóloga, albañil rumano o cargador senegalés, a todos les une una característica: son muy buenos en su oficio y cumplen con su deber por ser su deber, sin darle más importancia. Luego, en la distancia corta, los descubres por su aura estética propia, que se expresa en el modo de mirar, de hablar, de guardar silencio, de caminar, de estar sentados, de sonreír, de permanecer siempre en un discreto segundo plano, sin rehuir nunca la ayuda a los demás ni la entrega a cualquier causa noble, alejados siempre de las formas agresivas, como si la educación se la hubiera proporcionado el aire que respiran. Y encima les sienta bien la ropa, con la elegancia que ya se lleva en los huesos desde que se nace. Este país nuestro sufre hoy una avalancha de vulgaridad insoportable. Las cámaras y los micrófonos están al servicio de cualquier mono patán que busque, a como dé lugar, sus cinco minutos de gloria, a cambio de humillar a toda la sociedad. Pero en medio de la chabacanería y mal gusto reinante también existe gente con clase, ciudadanos resistentes, atrincherados en su propio baluarte, que aspiran a no perder la dignidad. Los encontrarás en cualquier parte, en las capas altas o bajas, en la derecha y en la izquierda. Con ese toque de distinción, que emana de sus cuerpos, son ellos los que purifican el caldo gordo de la calle y te permiten vivir sin ser totalmente humillado.