martes, 13 de septiembre de 2016

Modos de guisar la berenjena

El silbo vulnerado




Tres cosas me tienen preso 

de amores el corazón,


la bella Inés, el jamón


y berenjenas con queso





          No recuerdo cuándo aprendí estos versos de  Baltasar del Alcázar pero siempre me han hecho gracia porque a mí las berenjenas eran de las hortalizas que menos me gustaban. Excepto las que aliñan por la zona de Almagro, encurtido delicioso donde los haya, yo prefería los calabacines, los pimientos (uuummhh), los guisantes, los tomates, los pepinos, y un largo etcétera; si nos metemos con los tubérculos: zanahorias, rabanetas, nabos,... ; o con las verduras: acelgas, borrajas (exquisitas y propias de mi tierra de nacimiento), lechugas, escarolas, coles, coliflores, .... Hasta que descubrí las berenjenas rellenas de carne y gratinadas al horno: bocatti di cardinali.
          Y hete aquí que estudiando canciones sefardíes descubro una preciosa que habla de los siete modos de guisar la berenjena:


Siete modos de guisados
se guisá la merenjena
la primera de la guisá
es la vava de Elena
ya la hace bocaditos
y la mete´n una cena
esta comida la llaman
comida de merenjena

A mi tio, Cerasi
que le agrada beber vino:
con el vino, vino, vino
mucho y bien a él vino

La segunda que la guisa
es la mujer del Shamas
la cavaca por arientro
y la hinchi d´aromat
esta comida la llaman
la comida la dolmá

La tracerá que la guisa
es mi prima Ester de Chiote:
la cavaca por arientro
y la hinchi dárroz moti
esta comida la llaman
la comida la alomondrote.

La alburnia es saborida
en color y en golor
ven haremos una cena
mos gozaremos los dos
antes que venga el gosano
y le quite la sabor

En las mesas de la fiestas
siempre brilla el jandrajo
ya l´hacemos pastelicos,
ellos brillan en los platos
asperando a ser servidos
con los güevos jaminados.

La salata maljasina
es pastosa y saborida,
mi vecina la prepara
con mucho aceite de oliva,
estos platos acompañan
a los rostros de gallinas.

La setena que la guise
es mejor y más janina
la prepara Filisti,
la hijà de la vècina
ya la mete en el forno
de cabeza à la cocina
con aceite y con pimienta
ya la llama: una meyína.

Tres cosas me tienen preso

de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón
y berenjenas con queso




          Hasta que encontré La cantiga de las merenjenas y gracias a Elena Romero descubrí que los sefardíes tenían treinta y cinco modos de guisar las berenjenas.





domingo, 12 de junio de 2016

La voz como memoria de un pueblo. Canciones sefardíes.

Carmen Orte cantando el
Romance de las quejas de doña Urraca.

          Nos vemos el sábado en Almagro (Ciudad Real) en uno de sus hermosos patios y cantaremos canciones sefardíes dentro de esta Ruta guiada de patios.
           Encantada de regresar a esa preciosa ciudad.

     

martes, 8 de marzo de 2016

Día de la Mujer

         Hoy nos vemos en Higuera de Vargas (Badajoz). Muchas gracias al Ayuntamiento.


Carmen Orte cantando La Serrana de la Vera.
Foto Ana Holguín.

viernes, 4 de marzo de 2016

La voz como memoria de un pueblo II


         
                            Nos vemos mañana en Malpartida de Cáceres, visitaremos el Museo Vostell Malpartida y  acompañaremos  a estas  personas  maravillosas que  saben disfrutar de  la vida.
                            Muchas gracias a ASEXTRAS.

jueves, 29 de octubre de 2015

La música callada

La zanfona y Carmen Orte en Recitaaciegas.
 Foto Isabel Sánchez Fernández







          Hace dos años estuve en Salamanca, tocando la zanfona y cantando en la Plaza Mayor y en los aledaños de la catedral. Participaba en Recitaaciegas, un evento que reunía a músicos, actores y estudiosos en torno a los ciegos y los romances. E inevitáblemente mi cabeza se llenó de Fray Luis de Leon y de Francisco Salinas.
          Fray Luis y su maravilloso poema Oda a Francisco Salinas:



El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada. 


A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida. 


Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora. 


Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera. 


Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado. 


Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía. 


Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente. 


¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido! 


A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro. 


¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!


          En mi cabeza este poema conecta con el Cántico espiritual, en el que San Juan de la Cruz habla de " la música callada" y en Salamanca se dieron cita todos ellos, nos juntamos los cuatro en esa aula maravillosa donde daba clase Fray Luis, y en esa Plaza Mayor. 
          Allí tocamos y cantamos los copleros ciegos esa tarde y Salinas nos contemplaba. Me hubiera gustado conocerlo. Excepcional músico, ciego desde los 10 años, fue también un gran folklorista pues en su obra De musica libri septem puso como ejemplos musicales muchas cancioncillas y cantinelas de su época que nos han llegado gracias a ello conservadas como los insectos en el ámbar: perfectas, casi translúcidas, diciéndome "cántame, tócame, te deleitaré,...", manteniendo toda su frescura.
          Y entre ellas la que más me extasía:

Aunque soy morenica y prieta
a mí qué se me da
que amor tengo 
que me servirá.

Y en agosto volví a cantar esta maravillosa canción mientras Luis Felipe recitaba los versos de Fray Luis en el XIV Festival de Poesía del Moncayo, en el Monasterio de Veruela. Maravilloso. El alma se serena.

https://youtu.be/B1IyIV9AhO8

martes, 16 de junio de 2015

TENER CLASE

Andaba yo reflexionando un sábado después de tocar la zanfona en la plaza de san Mateo de Cáceres acerca de unos sentimientos y sensaciones que me habían surgido tras tres horas observando cuando de repente me encontré con este maravilloso texto de Manuel Vicent: TENER CLASE y ante la imposibilidad de mejorarlo, opté por compartirlo.



No depende de la posición social, ni de la educación recibida en un colegio elitista, ni del éxito que se haya alcanzado en la vida. Tener clase es un don enigmático que la naturaleza otorga a ciertas personas sin que en ello intervenga su inteligencia, el dinero ni la edad. Se trata de una secreta seducción que emiten algunos individuos a través de su forma natural de ser y de estar, sin que puedan hacer nada por evitarlo. Este don pegado a la piel es mucho más fascinante que el propio talento. Aunque tener clase no desdeña la nobleza física como un regalo añadido, su atractivo principal se deriva de la belleza moral, que desde el interior del individuo determina cada uno de sus actos. La sociedad está llena de este tipo de seres privilegiados. Tanto si es un campesino analfabeto o un artista famoso, carpintero o científico eminente, fontanero, funcionaria, profesora, arqueóloga, albañil rumano o cargador senegalés, a todos les une una característica: son muy buenos en su oficio y cumplen con su deber por ser su deber, sin darle más importancia. Luego, en la distancia corta, los descubres por su aura estética propia, que se expresa en el modo de mirar, de hablar, de guardar silencio, de caminar, de estar sentados, de sonreír, de permanecer siempre en un discreto segundo plano, sin rehuir nunca la ayuda a los demás ni la entrega a cualquier causa noble, alejados siempre de las formas agresivas, como si la educación se la hubiera proporcionado el aire que respiran. Y encima les sienta bien la ropa, con la elegancia que ya se lleva en los huesos desde que se nace. Este país nuestro sufre hoy una avalancha de vulgaridad insoportable. Las cámaras y los micrófonos están al servicio de cualquier mono patán que busque, a como dé lugar, sus cinco minutos de gloria, a cambio de humillar a toda la sociedad. Pero en medio de la chabacanería y mal gusto reinante también existe gente con clase, ciudadanos resistentes, atrincherados en su propio baluarte, que aspiran a no perder la dignidad. Los encontrarás en cualquier parte, en las capas altas o bajas, en la derecha y en la izquierda. Con ese toque de distinción, que emana de sus cuerpos, son ellos los que purifican el caldo gordo de la calle y te permiten vivir sin ser totalmente humillado.

jueves, 7 de mayo de 2015

Argentina o La voz a ti debida

Cantando en el Festival de Necochea


Con el paso de los años me he dado cuenta de que, como a Sancho Panza los refranes, a mi me acuden a cada paso fragmentos de versos o canciones para reseñar, ilustrar o iluminar mis pensamientos. El último ha sido "Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo" y eso me ha hecho reflexionar sobre mi relación con Argentina (y Uruguay) desde que nací.
Con Atahualpa Yupanqui aprendí a cantar:

Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao....

No entendía su significado pero me fascinaba.

Soñé que el río me hablaba
con voz de nieve cumbreña
y triste me recordaba
los ecos de tu querencia....

Tú que puedes, vuélvete,
me dijo el río llorando...

Y después:

Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda...

Un día  vi en la televisión a Zitarrosa, también a Eduardo Falú; por la radio oí a alguien recitar algo sobre los gauchos, la pampa, que me encandiló, años después supe que era un fragmento de Martín Fierro.
Llegó Jorge Cafrune con Marito y su Virgen Morenita y su
Zamba, de mi esperanza,...

El tiempo que va pasando
como la vida no vuelve más,
el tiempo me va matando
y tu cariño se va, se va.

Fundido en el horizonte
soy polvareda que al viento va,...

Cuando muchos años después conocí la pampa y la atravesé, sentía algo así como si fuera algo conocido para mí, como si volviera a casa.

Después llegaron Alberto Cortez, Horacio Guarany, Claudina y Alberto Gambino, ... tantos y tantos cantantes y canciones especiales que no soy capaz de enumerar pero que dejaron honda huella en mí:

Alfonsina y el mar

Como un pájaro libre...

Cuando un amigo se va...

 ...
Cuando fui a Zaragoza a estudiar, mis amigas y yo descubrimos el Mesón Fontazones: allí siempre había alguien cantando con una guitarra, sobre todo por las noches. Como yo cantaba y me incitaban a ello, pronto fuimos muy bien recibidas y disfrutábamos de largas reuniones en torno al vino, la guitarra y la música. Y con frecuencia acudían músicos argentinos y también de otros países. ¡Qué feliz fui en ellas y cuánto aprendí!:

Orillita del canal
cuando llega la mañana,
sale cantando la noche
para lo de Valderrama.

Cito de memoria, oralidad, quizá se cambia alguna palabra pero el sentimiento se transmite íntegro...

Adentro puro temblar
el bombo con la baguala,...


Por la blanda arena que lame el mar
su profunda huella no vuelve más...

Te vas Alfonsina con tu soledad,
qué poemas nuevos fuiste a buscar,
y una voz antigua de viento y de mar...


Salgo a caminar
por la cintura cósmica del sur,
piso en la región
más vegetal del cielo y de la luz...
Todas las voces, todas,
todas las manos, todas,
toda la sangre puede
ser canción en el viento.
Canta conmigo, canta,
hermano americano...

Se me olvidaba Mercedes Sosa, esa voz increíble e inolvidable que una vez escuché en el colegio Cerbuna, creo.

Fue una amiga quien me presentó al dueño de El Jardín, un pub que inauguraron en Zaragoza en junio de 1980, uruguayo, que me contrató para cantar el mes de julio de lunes a viernes "a las 5 en punto de la tarde". Eso cambió mi vida y a partir de ahí me dedique profesionalmente a ello.
En 1982 conocí a otro argentino, Héctor Grillo, que fue mi maestro en las artes escénicas; me dirigió en varias ocasiones: "Sátira, sátiro", "Quevedo", "Del comienzo de la arcilla del mundo", "Romanceros", y supo sacar de mi lo mejor siempre, con respeto y cariño. Me trasmitió su amor al escenario, a la vida, a la magia. Años después conocí a su hermana Mirta, maravillosa, y a su hijo, y a Mónica, su última mujer, también maravillosos.
Años después pedimos un crédito para viajar a Buenos Aires, justo a finales de diciembre.  Javier Villafañe y Luz Marina nos recibieron con los brazos abiertos y nos abrieron también las puertas de su casa, de sus amigos y de su corazón. ¡Que impresionante fue pasar la Nochebuena y la Navidad con ellos, con Horacio Guarany que fue un anfitrión maravilloso, comiendo asados y toda suerte de comidas, bebiendo vino y toda la noche conversando y cantando....!.
Y que bonito actuar en Necochea para los niños, en la inauguración de la Biblioteca Raúl González Tuñón junto al Tata Cedrón, en el C. C. Marcelo Rojas gracias a Jorge Fondebrider, en Liberarte gracias a Juano Villafañe, en el C.C. La Recoleta, en el café Mozart donde Sheila actuaba como una maga creando ambientes o sacando zanfonas de una chistera, y en tantos y tantos sitios...
Dejarse acompañar por la guitarra de Daniel Russo; trabajar con Jorge Capranzano; convivir con Sergio Rower y su mujer, encantadores; con Mirta Grillo, todo corazón; con Marcelo Reyes que nos acogió y después cruzó el charco con cosotros. O visitar el tigre con Ariel Prat, y con Mónica; reencontrarse con Marga Iñíguez y ....
Cantar con zambomba las coplas de Javier

Siempre me has mentido...

Me llevabas a pescar
al otro lado del río
y caían los anzuelos
debajo de mi vestido.

Siempre me has mentido.....

Ese viaje fue iniciático, transformador y me es imposible mencionar a todas las personas maravillosas que conocí y que me hicieron sentir en el cielo. .Otro día seguiré, mi memoria es fragmentaria . Ahora solo quiero agradecerles a todos aquella experiencia y para ello tomo prestados estos versos a Maria Elena Walsh.

EL BUEN MODO

Tengo tanto que agradecer
al que me dio de beber
cuando de sed me moría.
Agua en jarro, gusto a pozo,
pero río caudaloso
me parecía.

Estos ojos no olvidarán
al que una vez me dio pan
cuando el hambre me afligía.
Miga dura, pan casero,
que trigal del mundo entero
me parecía.

Seas siempre bendito
por tu buen modo,
porque al darme poquito,
me diste todo.
Antes que la muerte
me robe la ocasión
para corresponderte
aquí te mando
mi corazón.

Hoy me acuerdo de aquel que ayer
se supo compadecer
cuando lágrimas vertía.
Era parco su consuelo,
pero Dios con un pañuelo
me parecía.

Nunca pude olvidarme yo
del que una vez me albergó
cuando techo no tenía.
Rancho pobre, catre chico,
pero caserón de rico
me parecía.