sábado, 6 de diciembre de 2014

Pero tú no lo sepas, mi alma.


Hace muchos, muchos años que no te veo y sin embargo tu recuerdo me conmueve; tu presencia aún a través de las comunicaciones, me altera profundamente. Saber que te interesa mi actividad me hace sentir como la primera vez que te vi cuando con veinte años fui a buscarte transida de devoción, como una alumna subyugada por el maestro. Sin embargo esa ya no soy yo. Por eso me llama la atención que me ocurra de nuevo una y otra vez cuando muy de vez en cuando nos comunicamos.
            Tengo la impresión de que algo quedó pendiente desde el principio y nunca lo hemos querido averiguar; sin embargo sigue ahí y supongo que seguirá hasta que llegue el día del último viaje. A veces me digo que querría volver a verte, que el tiempo vital se acaba pero entonces surge una voz que me susurra: “y qué más da aquí o allá”.
            Lo cierto es que no me atrevo a decirte esto personalmente, algo me detiene, me lo impide. No es el miedo, eso ya pasó, pero lo que sea me paraliza y sigue el tiempo pasando, la rueda girando…Las ensoñaciones del pensamiento vuelan libres y nos lleva toda una vida poder discernir cuando la maraña de las emociones se entremezclan.
            Muchas gracias por existir y seguir acordándote de mi.
            Seguiremos comunicándonos.
            Un abrazo virtual.

Yo soy un sueño, un imposible
Vano fantasma de niebla y luz;
Soy incorpórea, soy intangible:
No puedo amarte.
¡Oh ven, ven tú!
G.A. Bécquer.

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