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lunes, 4 de febrero de 2013

Mientras pueda pensarte no habrá olvido

 
De La vozenespiral 




Cuando subo a la Biblioteca de Extremadura veo en sus pasillos fotografías de algunos poetas acompañadas de poemas manuscritos por ellos. Éste es uno de los que me ha traspasado:



         LA DIGNIDAD

mientras pueda pensarte
no habrá olvido

todavía si llamas
acudo a ti
fluyo desde mi mano
a la mano que tiendes desvalida
y entro en tu abrazo
con el temor que engendra el miedo

pero voy en tu busca
acudo a ti ofreciéndome
como animal sediento
que hociquea en el barro

acudo a ti
asciendo a tu respiración
fragmentado rumor que es puro abismo
surco abierto en la roca
                                        cauce seco

que oculta el agua
la misma que ahora yo
acerco hasta los labios agrietados
por mitigar apenas
la fiebre que humedece
la nítida blancura de las sábanas

acudo a ti
a tu recogimiento
a la untura que calma tus rodillas
a la pausa limpia de la voz
tuya
entrecortada
por ver si lo que un día dijiste
podrá ser dicho
de nuevo con la misma dignidad

porque tú bien lo sabes
hay palabras
que duran mucho más que la caída

por eso hoy acudo a ti
a la tibieza de tu sangre
a la tersa piel que cubre tus piernas
acudo a ti
a la nada
retenido el aliento
de tu voz que me habla
hasta hacerse en mí
cierta

la palabra que dura
legible en su mudez
suspendida en los labios
y escribir con ella
mi biografía

sé que mientras pueda decirte
no habrá olvido
que del espacio de tu nombre
ha de brotar
abiertas sus dos sílabas
la semilla en la nieve


(De La semilla en la nieve)
                       
                              Ángel Campos Pámpano

martes, 15 de enero de 2013

Jesús Delgado Valhondo

Rostro de Jesús Delgado Valhondo


       Me encanta atravesar el puente sobre el Guadiana y subir a la Alcazaba por la mañana temprano amaneciendo, cuando las aves se desperezan, o se secan al sol, y los patos se zambullen desapareciendo como por arte de magia; o las bandadas negras recorren el cielo yendo hacia el infinito.
                 "Guadiana, ahora, va hablando y   
            hablando de no sabemos bien qué  
            recuerdos de su historia. De una tarde  
            sonámbula. El Guadiana se nos queda 
            temblando en la sangre".

   
     Eso escribía  Jesús Delgado Valhondo en el diario Hoy en agosto de 1966. 
    Un día en la Biblioteca de Extremadura encontré un libro maravilloso:  
Jesús Delgado Valhondo: Vida. Poética. Poesía escrito por Antonio Salguero Carvajal.  En él encontré párrafos como éste:
    
             "La enfermedad te da con creces  
             fortaleza de ánimo, esfuerzo   
             sobrehumano por algo que hay más    
             allá y necesitas cogerlo. La vida   
             interior crece. [...] La vida le nace al 
             enfermo de la meditación. Yo aprendí a   
             estar solo cuando apenas tenía diez
             años de edad. Por eso he amado tanto a 
             la soledad, al silencio".

       A mí aprender a estar sola me costó una enfermedad.
    De los poetas dice en un articulo titulado "Eso que se llama amor" publicado en 1961:

                  "El poeta, es un ser que sublima, que 
               perfecciona y eleva, lo que ama. Y es 
               que ve belleza, donde no la hay; ve lo 
               que no ve nadie".

       El pueblo decía antes: "De poetas y de locos, todos tenemos un poco".   Esta reflexión me reconforta:

                 "Dentro de la naturaleza no  
          encuentro  ser material o idea que más 
          semejanza tenga con el ser humano.   
          Como  el árbol, el hombre tiene 'plantas'  
          que se fijan en el suelo, que están en  
          contacto con la madre tierra. Enhiesto, 
          sube hacia el cielo, busca las alturas, el 
          sol, y en lugar de tener las raíces  
          (cabellos) hacia el suelo, las tiene hacia  
          el cielo, a donde tiende todo hombre".

       Y cuando habla de la montaña me siento reflejada:

          "Cuántas ansias de alcanzar el monte mío,
          lo que me vence. Subo enloquecido,
          lleno de impaciencias
          parezco un suicida enamorado,
          lleno de confusiones,
          no puedo ver los pies que me pisaron".

       Una pincelada más de su poesía, de su libro Un árbol solo :

                "Siglos hace que voy buscando solo,
          nadas de mi soledad,
          infinita pobreza, deshojadas distancias,
          fosa del ser que está ya dentro.

          A solas peno, a solas voy

          con bagaje de cuentos y poemas
          intentando encontrarme,"