Mostrando entradas con la etiqueta Chicho Sánchez Ferlosio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chicho Sánchez Ferlosio. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de febrero de 2015

La gracia nevando

Uno solo tiene aquello que da

Quizá fue por la clase magistral que me brindó, pero este poema hecho canción por Chicho, para mí es una cima de la delicia.


Don, din, din dan,
ya.
La gracia nevando
y el puerco sangrando
la perla temblando
la llama llamando
y el chantre cantando
y el ama amasando
nevando
la gracia en la ciudad
sin fe.
Dónde, dónde, dónde fue.
Pues aquí
pues allá
no sé...
Pero ¿qué más da?
La luna rocío
el sol su sed
el rico oro
el pobre palidez.
Eh, eh
ah, ah.
Uno solo tiene aquello que da.
Don din, din dan,
ya.
Nacida la vida
la peña florida
la loba dormida
la casa caída
la leche vertida
la cierva parida
la vida
nacida de la mar
sin fe.
Cómo, cómo, cómo fue.
Pues así
pues asá
no sé...
Pero ¿qué más da?
Tristeza el espejo
los ojos miel
amor el hombre
justicia la mujer.
Eh, eh
ah, ah.
Lo que olvide uno
todo eso sabrá.

Don din,din dan,
ya.
La grana granada
y el alba alborada
la mora morada
la pólvora helada
la carne encarnada
la sombra asombrada
granada
la grana de la paz
sin fe.
Cuándo, cuándo, cuándo fue.
Pues ayer
pues será
no sé...
Pero ¿qué más da?
La cal delirio
el vino pez
el reo cáñamo
y terciopelo el juez.
Eh, eh
ah, ah.
Cuando ciegue el alma
el ciego verá.

Don din, din dan,
ya.
La muerte muriendo
y el rio riendo
y el papa paciendo
y el lirio liriendo
y el credo creyendo
y adán sin atuendo
de estrella en estruendo
reverdinaciendo
muriendo
muriendo la fidelidad
sin fe.
Cuándo, cómo, dónde, qué.
Te diré
pues verás
no sé.
Pero ¿qué más da?
Eh, ah.
Todo lo que esperes
jamás lo verás.

Don din, din dan,
din don dan.

Me imagino que ahora estarán de nuevo haciendo canciones maravillosas y cuando llegue me las enseñaran. Mientras tanto, aquí, seguiré cantando los preciosos temas que me enseñaron.


viernes, 23 de noviembre de 2012

Estamos tocando el fondo

Porque vivimos a golpes, porque ...



          Oigo RNE1 y pienso que la emisora debe de estar llena de alumnos en prácticas. Se dan pequeños fallitos que antes no se producían, quizá han cambiado el personal, quizá hay menos. Tal vez habíamos llegado al cenit de la perfección y ahora vamos para abajo: quién sabe ...
          Es lo mismo que pasa con las faltas de ortografía: los de mi generación que habíamos estudiado teníamos muy pocas; después vino otra que tenía demasiadas. Ahora están ahí con mucho ahinco insistiendo pero "haberlas, hailas", en todos los medios: profesionales, periodísticos, educativos, ...
           Los que hemos sido educados como yo valemos para correctores de pruebas (en esto siempre me viene a la cabeza Chicho que trabajó un tiempo de eso en un diario): nos saltan a la cara como un gato.
           ¡Ay, ay,ay, ...!. Escucharemos a Gabriel Celaya o a Paco Ibáñez.



LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


viernes, 24 de agosto de 2012

Chicho Sánchez Ferlosio

      Chicho Sánchez Ferlosio con Carmen Orte en La Taberna Encantada   Foto: Pilar Trillo




                                                                   
Si las cosas no fueran
tan enojosas,
si quedara más tiempo
para otras cosas
que no fueran andarse
desesperando
y abominar del mundo
de cuando en cuando
a tu vera, hermana mía,
¡cuántos ratos
pasaría!.


Lo recuerdo en Madrid, en La Taberna Encantada, donde actuábamos. Siempre sonriente, aparéntemente ensimismado pero captando todo en un instante. Después, en el sótano del mismo local desmenuzando para mí la canción "La gracia nevando" que con texto de Agustín García Calvo él había musicado magistralmente y enseñándome a cantarla con todo detalle.
Lo recuerdo en la sala Oasis de Zaragoza, en los Encuentros de música folk, en los que actuó como colofón de la primera sesión con Rosa, su compañera, y la cara tan cómica que ponía al cantar algunas de sus canciones; parecía un niño haciendo una trastada: las Coplas retrógadas, La Ley, ...
Recuerdo en otra ocasión en Madrid, enfadado cuando le trajimos de Chile, creo, o de Argentina, una cassete en la que venían varias canciones suyas, en concreto Hay una huelga en Asturias y Gallo negro, gallo rojo, como si fueran tradicionales españolas; claro, lo que para mí era un orgullo por aquello de que llegaba a ser tradicional y tal, para él era dejar de cobrar los derechos de autor, ja, ja, ja, ... Como si a Chicho le importaran pero claro, de algo hay que vivir.
Lo recuerdo también en la barra del Elígeme, en Madrid en el que actuamos años después, cuando acababa de salir de una operación delicada y ya no se encontraba tan bien.
Y  por supuesto recuerdo el día en que lo conocí, en su casa de Madrid donde nos recibió acostado en una inmensa cama de la que no se levantó en todo el rato, que fue bastante pues la conversación se extendió. Así que entendí esta canción y la incorporé a mi repertorio, y siempre que la canto es un éxito: muchas gracias, Chicho.


Una cosa hay bien segura:
hoy no me levanto yo.

Tengo sabanas y mantas,
buena almohada y buen colchón,
tengo tabaco y cerillas
y buena imaginación
y aquí en la cama he llegado
a la clara conclusión
de que pase lo que pase
hoy no me levanto yo.

Cerca ya de medio día
entran en mi habitación
mi marido y mi cuñado
y mi hija la mayor
y mi suegra con su hermano
que está en casa de pensión
y confirma mi designio
constatar su irritación
cada vez que les repito
que hoy no levanto yo.

Hablando todos a un tiempo
reclaman una razón;
no tengo molestia alguna,
ni tampoco desazón,
no me ha despertado el niño,
he dormido de un tirón,
digerí bien la fabada,
pesadillas no señor,
pero aquí estoy en la gloria
y hoy no me levanto yo.

Mi marido me amonesta
con paciencia y con amor.
Mi suegra, más duramente,
mi hija desapareció
y me trajo un té con leche
y unas lonchas de jamón.
Yo me tomé el te con leche,
me arrellané y dije: "no,
dejadme por imposible
que hoy no me levanto yo".

Por fin les dije: "Aunque vengan
gobierno y oposición,
la televisión y prensa
y el cabildo en procesión,
policías y alguaciles
que mande gobernación
y las propias feministas
me envíen su excomunión,
aunque vengan Dios y el diablo
hoy no me levanto yo".

Hoy se nace con el sino
de actuar por actuar.
La gente anda arrebatada
y no se pone a pensar
que hay veces que el levantarse
se lo puede uno saltar
y aunque a nadie le hagas falta
allí te vienen a hurgar.
Pues por mí que canten misa:
no me pienso levantar.


jueves, 12 de enero de 2012

Dices que buscas el Ser

A. García Calvo e Isabel Escudero
He tardado media vida en comprender que sólo se puede querer; es inútil pedirle a nadie que te quiera; intentar que lo afirme es una ilusión pues aunque lo haga será falso: ¿me quieres? es como una cantinela infantil, la respuesta no dice nada del que la da.

Agustín García Calvo lo expresó muy bien en este fragmento del Sermón del ser y no ser:

Estamos tú y yo
como el muchacho que mirando está
los ojos de sus amores verdes
y la voz le tiembla bajo la dulce tarde.
Sólo con Sóla.
Y aleteando están los corazones de los dos
y sin embargo no se atreve nunca, no puede
a pronunciarlas las palabras justas.
Bien que las conoce demasiado
Y demasiado sabe que se esperan esas.
Pero por eso mismo se resiste
como asnillo sin domar.
Y tiene su miedo su razón
Pues cuando al fin susurre
TE QUIERO
en el momento de decir la propia verdad
habrá jurado la mortal mentira,
y a prisión mohosa habrá por siempre condenado
la amenaza de libertad que acaso en sus amores florecía.
Conque así, sintiéndolo turbiamente,
tiembla como vara verde
y balbucea y busca en los ojos de la otra
desesperadamente
LA INTELIGENCIA.